Tal vez la frase más hiriente del fútbol. Vos sos de la B. Una descripción que es acusación y condena sumaria. Un dedo que señala lo que sería sufrir la peor enfermedad contagiosa que tenga el fútbol argentino. Porque aunque sea circunstancial deja secuelas para toda la vida. Al tiempo, para otros, la B, el ascenso, representa lo que el fútbol debería ser. Un mundo de vestuarios con canillas de agua helada en invierno y canchas poceadas donde la habilidad está en no equivocarse. Unos quieren ser siempre de ahí. Otros pelean por no caer en esa muerte en vida.Sucede que quienes hablan de ascenso no viven el descenso. El descenso es ir al Nacional B cuando se fue alguna vez pudiente. El descenso es para quienes tuvieron un mejor rendimiento deportivo y un club con otro esplendor. El ascenso es la ilusión constante. La idea de que alguna vez, en esta vida mía o en la de mis hijos, o nietos, el equipo estará en Primera. Pero lo importante es no perder la noción de origen. Transmitir de generación en generación un fútbol de aires de conurbano, sin pisar la Capital, donde todos son garcas y ser hincha de fútbol es “facil”. La situación para los clubes de las provincias es más clara y la geografía define: aunque viajan miles de kilómetros para jugar en Salta siendo de Mendoza (por ejemplo…), la Primera es la que queda “lejos”.
A veces la mano cambia y suben. Determinados equipos son de primera y disfrutan el nuevo estandar. Sus jugadores cambian de programas de TV y de pronto hablan, maquillados, con periodistas a los que solamente veían en la siesta del hotel el martes a la tarde. El ascenso juega martes a la tarde. El martes quizás sea el día màs triste para jugar al fútbol. Un martes a la tarde el futbolista de primera quizás esté en una cama con una modelo. El ascenso no: juega en ese momento porque su vida es esa.
La presencia en primera dura un suspiro y vuelven al Nacional B. Pero no se van al descenso. No. Vuelven al ascenso. Se reconocen fuertes y vitales como peces que habían sido cambiados de estanque. Un día de tristeza por meses y meses de felicidad en canchas con duchas frías y campos poceados.
Ser de primera es otra historia. El Nacional B es el descenso. No importa como se lo mire: es así. Hinchas corajudos se sienten parte de una identidad, impulsores de una cultura, por jugar en el ascenso. Que para otros es el descenso. El peor de los demonios. Una enfermedad fatal en estos dìas de promociones y caìdas irremediables. Donde aunque gane, River, ya perdió.













1 comentario
23 de Junio de 2011 | 10:44 pm jose luis fernandez
los hinchas de river y tambien algunos periodistas hoy los escuche despotricar por los promedios si no fuera por los promedios river ubiera caido hace un año por ser ultimo e independiente a fin del 2010 de que se quejan
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