Un recuerdo cercano a Haití

estadio olimpico santo domingo

En agosto de 2003 estuve tres semanas en República Dominicana para cubrir los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. Un escenario al límite, muy cercano a la pobreza constante, haciendo una inversión cuantiosa. Mitad en serio, mitad en chiste, se comentaba en la capital dominicana que cada vez que se encendían las luces del Estadio Olímpico, media isla quedaba a oscuras para poder abastecer de energía a los juegos.

La otra mitad de la isla es Haití. Si Santo Domingo, con sus destinos turísticos de lujo es un país pobre, a Haití directamente no le queda nada. Por entonces se desarrollaba la campaña electoral en República Dominicana y uno de los muchos candidatos a presidentes, cada vez que hablaba por televisión, prometía que si él ganaba no iba a permitir que ningún haitiano se atendiera en los hospitales dominicanos.

Haití se vino abajo con el terremoto. Ya lo estaba.

1 comentario

  • 17 de Enero de 2010 | 2:30 pm Pau

    No se puede negar lo terrible que le está sucediendo a Haití. Pero ese enfoque que vos le diste, de los opuestos entre la pobreza extrema y los grandes estadios que seguramente no vuelvan a usar nunca más siempre me lleva a preguntarme porqué se hacen esas cosas.
    Lo mismo me pasa ahora con el mundial de Sudáfrica, no puedo entender semejante inversión (ah… no me digas que ¿el fútbol es un negocio?). Podría despotricarme y hacer un megacomentario, pero no quiero aburrir.
    Son cosas que no entiendo, para mí es mucho más difícil hacer las cosas mal que bien de una.

Dejá un Comentario!