
Martin Scorsese (a partir de ahora, el autor) devuelve con Shutter Island el sentido de contar historias desde un emisor a un receptor. La autorìa de un creador no queda a consideración de la intervenciòn personal de quien mira la pelìcula, aunque sì, como siempre, de su interpretaciòn. Shutter Island es una película sobre la locura y sobre la Segunda Guerra Mundial. Pensé en eso casi todo el tiempo mientras miraba el film, en el Village de Caballito, mientras al lado del cine las personas observaban como iban a prolongar hasta el infinito sus minicuotas en Ribeiro.
Y cuento esto porque el autor logró sumergirme en su película y me hizo olvidar del mundo exterior. El viaje del autor por la cabeza de un Di Caprio atormentado, vencido aùn cuando luce fuerte, sometido por un entorno de asfixia, es un viaje ya realizado por el autor en After Hours y también en Taxi Driver. Di Caprio quiere que la lluvia barra toda esa mierda que ve en la isla, como querìa hacerlo el conductor del taxi. La película también tiene una pregunta clave como la que surge cuando termina El Rey de la Comedia. Genera un ambiente de miedo y tensión como en Cabo de Miedo, pero no creo que se le parezca.
Shutter Island muestra al autor vital y joven. Con experiencia en la industria y vanguardista a la hora de filmar. Quienes los tengan, saldràn del cine con ganas de abrazar a sus hijos. Algo que no tiene contraindicaciones.














2 comentarios
15 de Marzo de 2010 | 10:51 am Tito Zabaleta
Que bueno es ver una pelicula y poder nadar en ella, en los tiempos que corren.
Scorsese es uno de esos directores que pelicula que haga no puedo dejar de ver.
Saludos
16 de Marzo de 2010 | 9:26 pm Pau
Habrá que verla nomás. Todos los que la vieron dieron su visto bueno.
No había escuchado tantas coincidencias sobre lo buena que era la película desde “El secreto de sus ojos”.
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