Ser testigo como televidente del Real Madrid 2, Barcelona 6 por la sublime demostración de talento, rigor táctico (¿nadie habla de como recupera la pelota el Barcelona?), frescura, creatividad y sentimientos asesinos para destrozar al adversario, al mismo tiempo, me ofrece un costado que eclipsa la celebración.
Estamos lejos de ese fútbol. Muy lejos. Es un fútbol que tiene intérpretes argentinos. El principal, Lionel Messi. Quien lo haya visto jugar ayer y tenga alguna duda sobre su capacidad, pues que vaya recurriendo a mejores argumentos. ¿Qué no jugó así nunca en la selección? Tampoco Bochini y Alonso lo hicieron como en sus equipos. Preguntale a tu papá o a un tío. Uno no siempre es igual con cada novia que le pasó por la vida.
También están Higuaín, Gago y Heinze. Higuaín logra al menos que Maradona no tenga como justificar su ausencia en la selección. Pero aún con eso, no son futbolistas que hagan la diferencia en medio de ese vendaval de juego, lujo y sentido competitivo. Ponen su identidad nacional al servicio de ideas superiores del juego que no se encuentran acá, donde nosotros vivimos.
El fútbol nuestro no tiene ese nivel, entre otras cuestiones, porque se ha convertido en una mera fuente de trabajo. Se disfraza esa idea con ropajes de urgencias, miedos, correr en lugar de pensar, pero el fútbol argentino entregó definitivamente la oportunidad de además de ser un trabajo ser un espectáculo, una diversión, una forma menor del arte, pero arte al fin.
El fútbol argentino padece ese contraste. Encerrados y aturdidos por un deporte que no hace otra cosa que generar polémicas enanas haciendo creer que hay vida en esas discusiones, la parte trascendente del fútbol, la maravilla de su juego está definitivamente en otra parte.
Seamos sinceros: Madrid no detiene su marcha para ver un Boca-River. Ayer, las ciudades del mundo, ahí donde el fútbol es algo, vibraron con ese Real Madrid y Barcelona, un derby que será irrepetible quiero creer. No se si estoy preparado para semejante desborde de fútbol en un corto plazo.
Pero en tanto seguimos acá. Con un fútbol local que provoca más conferencias de prensa que buenas jugadas. Se me dirá que allá las cosas son distintas, que hay otra mentalidad, otra manera de hacer las cosas…
Que es lo mismo que estoy diciendo ahora. ¿Y?













10 comentarios
3 de Mayo de 2009 | 12:40 pm leon
A nivel coyuntura, parece que España se traza (y no quiero pensar en meras casualidades) un presente en donde el deporte profesional logra plasmar el vigor de la gran tradición amateur.
A nivel fútbol, lo que nunca con su Selección, que no casualmente cuenta con Puyol, Xavi e Iniesta.
Barcelona acumuló en el derby las jugadas que uno espera ver dosificadas a lo largo del año.
Luego de ver con simpatía a tantos equipos que hacen una estética en la derrota (las selecciones de Holanda o Portugal), reconocer la contundencia de esos conjuntos de gladiadores (Italias y Alemanias campeonas del mundo), incluso el agite de los gorros arlequineros ante el fútbol que “no olvida el potrero” (los Subs nacionales, los equipos olímpicos) o de exponerse a la fidelidad a un cuadro, aún sabiendo que cada partido es un puñado de sal en los ojos, creo que lo que Barcelona regala es un nuevo estándar para el espectador.
Sueño con que el fútbol no sea el mismo después de este Barcelona.
3 de Mayo de 2009 | 1:34 pm Jorge
Me parece q no hay q subestimar un River – Boca, es un partido q según una encuesta (no me acuerdo el medio, pero creo q es una revista inglesa) es el evento deportivo más importante.
Esto es discutible, pero cuando uno ve q para el Superclásico vienen medios extranjeros de todas partes, ahí te das cuenta q le dan bola.
El mayor problema q tiene el fútbol argentino es económico, entonces jugadores como Gago y Higuaín no se pueden mantener. Ni hablar de Messi, un crack de otro planeta. Ahi es cuando no podemos competir con los europeos, pero los europeos siempre van a necesitar de los sudamericanos.
3 de Mayo de 2009 | 2:04 pm Mariano
Sí, vos y yo evidentemente estamos en la misma sintonía. Por alguna razón, que esgrimo ahora debe ser la madurez que otorgan los años, estuve pensando últimamente en las razones por las que nunca antes me interesé seriamente en otras ligas de fútbol que la nuestra. Unicas respuestas que encontré: prejuicios y etnocentrismo. En pocas palabras, el ombliguista culto del “amor por lo nuestro”. Entendiblemente, este ha sido parte de mi mecanismo de defensa para enfrentar el exilio que vivo hace años fuera de mi país–estoy haciendo un posgrado en Pennsylvania.
Pero hablando de fútbol, una mirada objetiva demuestra que estamos lejísimos del futbol que atestiguamos ayer. No sabés las veces que me pregunté durante el partido “¿por qué nos cuesta tanto jugar así?” Me respondí que, en primer lugar, no aspiramos a jugar así. En varios aspectos de la vida, somos una sociedad resultadista y cortoplacista, y no nos permitimos entonces ser consecuentes con una idea trascendental, una concepción global, una premisa central sobre la que se funden las estrategias (por ej., la inteligencia, la belleza, la cohesión/coherencia de las partes). Muy distinto a esto, vemos como sacar el punto el domingo…
Varias de las respuestas también las encontré en una entrevista que hace un par de días se le hizo a Ramón Cabrero acerca del cultivo de los proyectos (ver Olé, medio tribunero y vendehumo si los hay).
Cada finde que pasa y veo como juega mi Newell’s querido y la mayoría de los demás equipos, me doy cuenta que somos muy escapistas: más que ver como hacer para mejorar esta magra situación futbolística que se viene cocinando hace al menos dos décadas, seguimos atrapados en prácticas tribuneras (la acusación barata y centralizada injustamente, la desinteligencia de comprar acríticamente las mise-en-scene mediáticas, entre otras).
Sí… Como sugerís, ocuparnos de todo lo demás que no es fútbol es una forma de evitar hablar de aquello que no plasmamos dentro del campo de juego. Apelo a la lucidez de criterios como el tuyo (y del Gonzo Bonadeo) para meditar acerca de que, como decía Menotti (¡e incluso Borges!), somos hinchas de un club pero no del fútbol. Para ilustrar, somos más hinchas de un artista que de sus discos en particular, hasta el punto de perdonarle–comprarle–sus discos malos.
Hablando figuradamente, desde mi asistencia al concierto de ayer, decidí ser más consecuente con mis ideas y comprar otros discos que los que mayoritariamente se escuchan hoy en mi país.
3 de Mayo de 2009 | 3:32 pm Mario Trubiano
Totalmente de acuerdo. Lo único que nos pueden envidiar ellos es el clima en las tribunas, el colorido que se ve en un boca-river. Allá todo parece muy frío en este aspecto
4 de Mayo de 2009 | 6:49 am Juan Blasco
es como cuando un amigo se esta comiendo a una bestia de mujer y vos andas peleado con un escracho que no te deja en paz. no se si es envidia, pero si es ganas de que te toque algo mejor.
no creo que la mentalidad sea otra, creo que si no juegan así saben que los cagan a patadas. juegan al nivel que esperan los espectadores. no puedo decir que en la argentina pase lo mismo, mas bien se hace lo que quiere la hinchada y no lo que quiere el espectador. y las hinchadas no saben una goma de fútbol
4 de Mayo de 2009 | 4:26 pm Arielo
Quien dice que el clima de aca es mejor?
si a causa de esa falsa idea del aguante, lo trapo y lo colore` estamos como estamos, hoy, gracias al “folklore” de nuestro futbol es imposible ir a la cancha, alla van vestidos como para ir a un espectaculo (lo que es) y ademas pueden tomar cerveza en las gradas. Envidia plena. Salud
4 de Mayo de 2009 | 4:51 pm Lucas Gabarró
Me parece que la cuestion esta mas alla de lo economico y la calidad de los jugadores, canchas o dirigentes. Hay una cuestion cultural que se sustenta en la idea de que perder es un fracaso inadmisible y todo vale para sacar al menos 1 punto, por eso defendemos la “picardia” de tirarse o hacer un gol con la mano, el esconder pelotas, o pegar a espaldas del arbitro. Es tal nuestra flaqueza cultura que un argento/español como Cappa revolucione el futbol local haciendo que 5 jugadores lleguen al area y dominguez y goltz salgan jugando y nos asombra y es tapa de diarios cuando “pide perdon” por un insulto, que deberia ser lo mas normal.
No podemos pretender tener equipos que propongan un estilo como el Barza(aunque sea un modelo local) sino cambiamos la mentalidad de entender este deporte como un espectaculo.
Pero mas alla de eso no solo critico al futbol Argentino, el Barcelona es una excepcion mundial y hasta los hinchas del inter, manchester o Bayern deben envidiar su manera de hacer espectaculo.
4 de Mayo de 2009 | 5:05 pm rafael carlucci
totalmente en desacuerdo con TODO lo que escribiste, por favor no compares ese futbol con el nuestro, ningun futbol es mejor ni peor, sino que son distintos, aca en argentina, nunca un boca – river podria terminar 6 a 2.
las personas que alaban tanto el futbol europeo me tiene podrido, con el 11 titular de boca me la aguanto contra el chelsea de lampar y el barcelona de messi, SUDAMERICA ES LA CUNA DEL FUTBOL !!!
4 de Mayo de 2009 | 9:19 pm Marca de Gol
Pareciera que los clubes europeos necesitan tanto de los jugadores argentinos como los clubes argentinos necesitan del dinero europeo para subsistir… Parecería un simplismo, pero quizá es el origen de toda la problemática.
6 de Mayo de 2009 | 11:13 pm Nicolás
Para mí es una cuestión de mentalidad como dicen por acá. No se si en poco tiempo volvamos a ver un Boca-River con tres goles. En el último superclasico me dio la sensación que después del empate de Gallardo los dos equipos no querían ni pisar las áreas.
Acá es una tragedia perder. Se pelean entre compañeros, hablan mal del árbitro, dicen frases como “salieron a defenderse como equipo chico”; “nosotros tuvimos más chances de gol, mirá el video” (ambos DT)
Creo que casi todos los que vimos Real-Barca pensamos que River-Boca está a años luz. Opino igual que Marcelo, si un español ve un superclasico después de lo del último domingo le duelen los ojos, como a nosotros.
Y para colmo este mal resultadista se aplica a los futuros jugadores de primera. A los pibes no les enseñan a jugar. Les inculcan desde chicos que hay que ganar.
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