El título tiene trampa: Rafael Nadal es el número uno en lo vinculado a los enfrentamientos personales con Roger Federer. De todos modos esta supremacía de 9-6 en choques one-to-one y de 7-1 en canchas de arcilla, debería representar para el español un reconocimiento de superioridad que aún no tiene la amplificación justa. Y paso a explicar porque lo merece después de la cuarta final consecutiva ganada en Montecarlo.
Roger Federer cuenta con el juego más vistoso, organizado y abarcador del circuito. Es el número uno del mundo y está en plan de ser el mejor de la historia. Pero el número dos es un verdadero rival que no consigue ser obstáculo para sus propósitos. Sin embargo, la historia, se encamina hacia una superioridad que a Federer debe molestarle. Es bueno desmenuzar algunos aspectos de esta rivalidad:
- Si Rafa Nadal es el número uno en canchas lentas, Federer es el número dos. Nadal lo ha enfrentado en 3 finales de Montecarlo, 2 finales y 1 semifinal de Roland Garros y perdió con él en la final del Abierto de Hamburgo. Está instalada la idea de que Federer no es un especialista en arcilla, pero es hora de desactivar esa instalación. Puede no gustarle el polvo de ladrillo, pero conocerlo lo conoce.
- Nadal siente con todo el cuerpo la cancha lenta, mientras que Federer debe interpretarla. De ahí la labor actual con José Higueras, el español que se encargó de dotar de herramientas para el clay a varios tenistas norteamericanos. Los más destacados: Michael Chang y Jim Courier, los dos campeones de Roland Garros. Federer no fue a buscar a Higueras para “adaptarse” al polvo de ladrillo, sino para encontrarle puntos débiles a Nadal.
- Higueras apunta a que Federer genere errores no forzados para superar a sus rivales. Con Nadal, en la final de Montecarlo, perdió la compostura: 44 para Federer y 20 para Rafa. La tarea continúa.
- Rafael Nadal también introdujo cambios en su juego: invierte mucho tiempo en cancha para derrotar a sus rivales, pero intenta no empeñar tanto físico en la labor. Sigue siendo más fuerta cuando trae el juego desde muy atrás y su gasto de energía ahora es menor.
- Así como para Federer el polvo de ladrillo no es como un alunizaje, si lo es para Nadal el césped. Siendo el cemento una superficie casi dominada por todo tenista que se presuma competitivo, el pase del césped al clay sigue siendo menos traumático que el del polvo de ladrillo al pasto. Ahí si Nadal da una ventaja que debería contabilizarse.
- Federer tiene casi dos meses para preparar el asalto a Nadal en Roland Garros. Nadal apenas dos semanas para bajar de la gloria en París y asumir su condición de extraño en el cesped de Londres.
- Nadal tiene unos números contundentes en polvo de ladrillo: en los últimos 3 años ganó 112 sobre 117 partidos jugados con 18 títulos conquistados y todavía no cumplió los 22 años. Que su fuerte sean las canchas lentas no deberían minimizar la superioridad que ahora tiene sobre el número uno del mundo.
Cuando el tenis se reduce a un duelo personal, hoy, ahora, Rafael Nadal es mejor que Roger Federer















2 comentarios
27 de Abril de 2008 | 9:39 pm federico
el tema del historial tiene una explicación muy sencilla (casi matematica): federer llega a todas las finales, nadal llega a las todas las finales de polvo de ladrillo, nadal es el mejor en polvo de ladrillo, entonces nadal tiene de hijo a federer.
28 de Abril de 2008 | 11:08 am Alejo
Nadal es invancable, con sus festejos mostrando sus musculos. Rescatate gallego
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