
Los periodistas deportivos cada vez me sorprenden menos cuando escriben. Es probable que yo les produzca el mismo efecto a otros. Las crónicas deportivas ya no me movilizan tanto. Sigo teniendo algunos preferidos y a quienes sigo con frecuencia. Me guardo los nombres para mí. Quizás esto ponga en riesgo mis relaciones con algunos y tal vez otros me pongan en su mira y en el futuro no me den un empleo. No es lo que me importa ni tampoco es un ataque de francotirador hacia los colegas. Ultimamente me interesan más las miradas deportivas que vienen de afuera.
Las narraciones del periodismo deportivo atraviesan la crisis del propio medio. No sé cuantos colegas están al tanto del cierre de las secciones deportivas en algunos diarios de Estados Unidos porque no supieron encontrar el tono justo para contar al dìa siguiente lo que millones ya habían seguido y conocido por múltiples plataformas.
El trazo grueso del acontecimiento deportivo el aficionado/lector/consumidor ya lo tiene deglutido en vivo. Los diarios no aciertan aún con el trazo fino que sorprenda y ofrezca una perspectiva que complemente: comentario+sìntesis del partido+recuadrito y listo, la fórmula de siempre.
Se que no es facil y se que la crisis de los medios tradicionales no remite solamente a la faz económica. Se también que los cambios de los diarios no deberían remitirse a los cambios de diseños: el contenido sigue siendo viejo. Por eso mis lecturas deportivas habituales buscan nuevos rumbos. La Ciencia Maldita de Lucas Llach me ofrece una perspectiva novedosa. No lo conozco personalmente, no coincido en todo lo que dice y escribe, pero parte de la adultez está en no convivir solamente con los que piensan igual que yo. Esas conversaciones ya me aburren. Me divierte más la provocación, el camino original para hablar de lo que todos hablan, como es el caso del fútbol.En todo caso de lo que se trata es de no encontrar los discursos remanidos, la temática deportiva como parte de un trabajo y de quien se gana un sueldo atrás de eso. Lo cual no està mal, pero no es lo que quiero leer…ahora.
Creo que el blog de Llach provoca, cuando habla de fútbol y deporte, un abordaje diferente a los temas que me interesan. No tiene el deber de quien vive del periodismo deportivo y debe fichar a diario en ese rubro. Las miradas marginales son las mejores, como espìritus libres que no tienen que generar simpatías ni lealtades dentro de su propio medio.
Prometo hacer lo mismo el dìa que hable sobre economía.














1 comentario
8 de Marzo de 2010 | 11:50 pm carnavalito
LLACH: Ví su foto, y es un 75% parecido a Dexter Morgan. Escalofriante.
CRONISTAS: Cómo se nota cuando el que escribe no está moldeado. Lo malo es que casi todo que no se ha cocinado en ese molde es superior. Esto es a la vez elogio y angustia.
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