Tal vez la situación complicada de River con los promedios llevó a eso, pero noto que la visión actual sobre el fútbol se contempla desde los derivados y no desde su sustancia original. El descenso rige el orden, subvertido, del fútbol doméstico.
El problema no es de River y quizás no sea de Independiente. El problema, eterno, lo marcan los promedios de tres temporadas. La realidad de River ya no es la del descenso: cuarto en el Torneo Apertura y primero en el Néstor. La atención y el cuidado que puso River para no sufrir el descenso ha torcido la mirada hacia el fútbol como competencia. Generó una visión deforme que rige para todo.
Hoy se analizan las campañas de los equipos desde si tienen o no problema con los promedios. Estudiantes es un buen equipo no porque sale campeón, sino porque no corre riesgo de descenso. Independiente, quizás aquejado por ese tema, no puede enfocarse en la Copa Libertadores porque debería atender la tabla de los promedios.
Las matemáticas no mienten y los números son lo que son. Pero los promedios han conseguido esto que tenemos: sujetar a equipos que juegan la Copa Libertadores (¿acaso no es el objetivo gigante de todos los que compiten en Primera División?) para que sean temerosos en vez de permitirles “volar” en el plano internacional.
Los promedios no solamente castigan a destiempo sino que castigan con su amenaza a futuro. Por eso todos miramos la tabla de posiciones de abajo hacia arriba. Que no es otra cosa que nuestra manera extraña y habitual de mirar al mundo.













2 comentarios
28 de Febrero de 2011 | 8:09 pm El Demiurgo de Hurlingham
¿todavia no hay comentarios? Tal vez no haya interes en el futbol comentado. Proba a postear sobre la tenista Dulko. Proba dejar comentarios en otros blogs. Es solo una sugerencia.
1 de Marzo de 2011 | 12:17 am Francisco Alvarez
Gracias, Marcelo, por tanta lucidez. Que desaparezcan Grondona y los promedios del fútbol Argentino.
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