Un roommate es un compañero de cuarto. En muchas partes del mundo es muy común que dos personas que no se conozcan tengan que, por necesidad, por economía ó por costumbre, compartir una habitación ó un departamento. La propia convivencia, aún con sus mundos aislados y respetados, puede derivar en una amistad. Pero no es esa la búsqueda; a lo sumo será una consecuencia.Se acuerdan un par de puntos (no permitir visitas, o si; bajar la música cuando se estudia, lavar los platos siempre) y en base a esa concordancia se avanza. Nosotros funcionamos de otro modo: es la amistad la que nos tiene que llevar a una instancia de compartir. Empezamos el camino por donde otros lo terminan y también por costumbre. La manera de entender el deporte y la competencia también funciona así.No tenemos la lógica del roomate y ese es un error. Grave error.
La manera de entender la competencia deportiva en la Argentina le da un valor subestimadoa la amistad. No porque la amistad sea un valor para no tener en cuenta, sino que no es imprescindible ni necesario para que un grupo comparta objetivos. Escucho a un futbolista por radio decir que “las diferencias internas también estaban cuando ganábamos” y el entrevistado retruca: “Lo que pasa es que los resultados tapan todo…”. Esa es otra cara del error. Los resultados no tapan las diferencias de un plantel: un equipo puede conseguir títulos y buenas campañas aún con “carpas” aisladas de un mismo campamento. Un plantel es tal y es exitoso cuando consigue superar sus visiones del mundo internas para arribar a un mismo puerto.
La situación con David Nalbandian y Juan Martín Del Potro también opera en muchas cabezas como un irrefrenable pedido de construir una amistad para luego dar paso a un equipo bien conformado. Una vez Alejandro Dolina escribió sobre esa situación curiosa que se presenta cuando uno tiene que compartir un equipito de fútbol con gente que no conocemos. No se comparten modos ni guiños, ni códigos (una palabra mal utilizaday que ahora está maldita) con ese equipo al que no se pertenece. A lo cual, Dolina remataba con algo así: “Más vale perder entre amigos que festejar con perfectos desconocidos”.
Esa idea también se hace fuerte cuando desde el amateurismo se mira al deporte profesional.Cuando se usan
parámetros del deporte recreativo para evaluar la alta competencia.Lo que al espectador le gustaría que fuera
y no como el deporte-espectáculo es: exigente, a veces despiadado, a veces solidario, pero un negocio con
reglas propias.El amateur piensa que la amistad lleva a grandes resultados.Ese es su modo de jugar. No hay que esperar tanto ni hacer tanto. No hay que gastar energías en algo que no es el nudo central de la cuestión. Proponer objetivos, acordar como conseguirlos y listo. Decir que me gusta y que no. Las amistades son valiosas pero en algunos casos no sirven: dan por sentadas un montón decuestiones que si no aclaran terminan en desencanto.
Los amigos son buenos para mirar deporte con ellos. No son aconsejables para competir juntos. Los buenos deportistas tienen personalidades fuertes y avasallantes. No caben dos dondeentra uno (ver Riquelme, ver Nalbandian, ver Messi, ver Maradona jugador, ver Lewis Hamilton,ver Tiger Woods…) Para que los deportistas argentinos crezcan con sus diferencias también debemos crecer como espectadores y dejar de pedir cosas sin sentido y que en definitiva, poco importan.













9 comentarios
18 de Marzo de 2009 | 3:04 am Mariano
clap clap clap clap
18 de Marzo de 2009 | 9:19 am El Bambi
Coincido en todo, salvo en la mención de Riquelme como “un gran deportista”. Es en todo caso un gran jugador de fútbol en Boca, en todos los otros equipos donde estuvo fracasó y no fue capaz de adaptarse a las reglas del grupo.
18 de Marzo de 2009 | 9:39 am Alejandro González
Hola. Muy interesante artículo, enhorabuena. Me gustaría proponerle un intercambio de links. Si le interesa, déjeme un comentario en mi blog.
Saludos,
Páginas Deportivas
18 de Marzo de 2009 | 10:47 am Nicolás Sanchez.
Muy bueno Marcelo, es la pura verdad. Lo que escribió Dolina es acertado, pero Dolina habla del picadito en el barrio, y tiene razón, uno elegía a los que estaban más cerca del corazón, y no a los más habiles…pero el profesionalismo es otra cosa, exactamente al revés….incluso nadie llegó a jugar por ejemplo en River por ser bueno y amigable, sino porque juega bien. Sumo humildemente un dato que es curioso, el de Palermo y Guillermo, que se odiaban desde chicos, y al llegar a Boca juntos se hicieron grandes amigos…aunque no son ídolos por éso, sino por los triunfos que lograron dentro de un plantel que no estaba lleno de amigos ni mucho menos. Muy buen post Marcelo.
18 de Marzo de 2009 | 3:29 pm Martín Guagnini
Muy buen post Marce. Igual creo que es dificil lograr UN EQUIPO si se tienen grandes diferencias o peleas con otros integrantes. Pero si uno es profesional se puede lograr.
18 de Marzo de 2009 | 6:05 pm Lucas Arroyuelo
estoy de acuerdo con casi todo marcelo pero decir “Los amigos son buenos para mirar deporte con ellos. No son aconsejables para competir juntos. Los buenos deportistas tienen personalidades fuertes y avasallantes.” me parece demasiado por 2 motivos:
llendo a la 1er parte me parece que el plus que otorga la amistad por minimo ke sea es innegable, obviamente no es necesario ni mucho menos exigible a profesionales pero ke suma suma (lo decia un jugador de lanus el otro dia, se conocen desde los 12 años muchos de ellos y no es lo mismo).
Con respecto a la 2nda parte me niego a pensar ke no exista un buen deportista que no pueda llegar a ser trankilo, humilde, e incluso pasivo en ocasiones, no puedo dar un ejemplo concreto porke los que se me ocurren no los conozco lo suficiente como para asegurar que sean asi, pero que los hay, al menos para mi, es seguro
19 de Marzo de 2009 | 9:47 pm Agustín Casa
Interesante artículo ya que trata de algo que no se suele analizar muy profundamente. En estos casos, enseguida se busca al culpable de la mala relación.
Comparto en que no es necesario jugar con amigos para ganar, aunque, seguramente exista alguna excepción. También está claro que trabajar, en lo que respesta a deportes, entrenar y convivir con individuos con los que, por diversos motivos, surguen roces por decirlo de alguna manera, no es lo ideal.
Además quería felicitarte por lo que escribís en La Nación blogs. He leído el artículo de Navratilova y el de “El profe” y me han resultado de gran interés.
En cuanto a mí,tengo 18 años y curso primer año de periodismo deportivo- comencé esta semana- y tengo un blog deportivo desde mediados de octubre del 2008. Me gustaría que, cuando puedas, visites mi blog a ver qué te parece que podría mejorar o cambiar.
Muchas Gracias. Saludos.
20 de Marzo de 2009 | 6:51 pm lorena aguado
Marcelo, cada vez que paso por acá encuentro una mirada sobre el deporte llena de contenido.
Me da la sensación de que esto se traslada tambien al laburo no?
El roce diario tambien parece confundirnos con cierta idea de una amistad que no tiene por qué existir.
Habría que pensar la imposibilidad de construir una amistad basada en un campo de batalla. Muchas veces uno dice: “afuera de acà es mi amigo”. Y me parece que tiene que ver con eso, para ser amigos la cosa debe trascender determinados escenarios…
21 de Marzo de 2009 | 12:42 am Adrian Polcaro
Marcelo, es excelente el articulo, odio a los periodistas que hablan Boludeces, esto crecio desde que existe OLE y TyC donde debne hablar Boludeces 24hs y escriben para la tribuna!
No me gusta en nada las taradeces que hablan los Jugadores (tambien para la tribuna)…. cuanta hipocrecia… creo que todo tiene que ver con todo! que sociedad!
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