Dos teorías

Quizás sea el embrión de un nuevo “tag” de este blog, pero eso lo dirá el tiempo. Por ahora es esto.

Dos teorías sobre los futbolistas que van a las entrevistas televisivas con sus hijos y los sientan sobre sus rodillas en todo el reportaje:

-Los usan de escudo para que la entrevista no sea comprometida y no los ponga en apuros.

-Sus esposas se aseguran que luego de la entrevista no rumbeen para ningún lugar indecible y el hijo/a oficie como una especie de GPS humano.

8 comentarios

  • 2 de Enero de 2009 | 3:12 pm JM

    Ja. O: se ahorran los pesos de una niñera/colonia de vacaciones y la mujer aprovecha tiempo/plata para ir a retocarse las extensiones. Saludos.

  • 2 de Enero de 2009 | 7:31 pm Juan

    La 1. A la hora que son los programas de futbol no hay mucho riesgo que vayan a lugares de ese tipo.
    Igual que fea experiencia para el pibe del Rolfi tener que ver de cerca a esos 4 especimenes.

    Saludos.-

  • 2 de Enero de 2009 | 11:59 pm fabrizio

    son unos cornudos que las esposas se van a garchar con cualquier otros y ellos de gorriados los lelvan.

  • 3 de Enero de 2009 | 9:42 pm Martín Guagnini

    No hables asi del rolfi. JAJAJA

  • 5 de Enero de 2009 | 11:09 pm Claudio F.C.

    Agrego una tercer teoría:
    Yo creo que en mas de un caso es porque el jugador promedio escasea en palabras y definiciones, y al tener un crío en brazos como extra de la entrevista tiene una vía de escape a alguna pregunta o comentario, o bien como amortiguador. Digo, hay varios ejemplos: el típico caso del niño molesto e inquieto que perturba la entrevista y pasa mas a un primer plano, dejando ciertas respuestas al margen o acotadas.

    No sé, me vino esa imagen.
    Saludos Marcelo

  • 6 de Enero de 2009 | 9:36 pm Note

    Jajaja lo de Montenegro fue emblemático. Qué insoportable esa chica…

  • 8 de Enero de 2009 | 6:47 am Gabriel C

    Y, la 3er teoría es que es una exigencia de marketing?

  • 10 de Enero de 2009 | 3:16 am carnavalito

    Los programas de deportes de la siesta son para la siesta. Sus ediciones de verano realemnte dejan aflorar lo peor.

    Sumado a lo poco que tienen para decir los futbolistas.

    Sigo creyendo que el fútbol era más bello, porque era más épico, en el formato radial.

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