El paso de Juan Martín Del Potro en cada partido del US Open me llamaba la atención, en esos detalles que agregan matices a la historia central, por la presencia acotada de allegados al futuro campeón. Varios lugares vacíos en ese box privilegiado que describen la seriedad de un plan bien llevado.
Franco Davín como coach, Martiniano Orazi como preparador fìsico y Hugo Colombini como manager.Ese fue el entorno visible de Delpo en Flushing Meadows. Hubo una idea familiar de no interferir con las tareas cotidianas (jugar en la cancha es una de ellas) de un jugador que viene desarrollando un crecimiento visible y sostenido. Hace un año Delpo era el 13 del mundo. Ahora es el 5 y le ganó a Rafa Nadal y Roger Federer en fila. Hay velocidad en los hechos desde su irrupción hasta su consolidación. Pero también una parada en cada estación para no apurar pasos.
Ideas que se enganchan con el momento de Del Potro: explota como tenista destacado mucho más joven que los otros como Nalbandian, Gaudio y en su instante de gloria, Coria. Al borde de los 21 años tiene su Grand Slam adentro y como top ten ya está afirmado. Rompe con la historia del tenista argentino formado en polvo de ladrillo y que le cuesta despegar de ahí. Nalbandian, es verdad, ya lo había logrado y Delpo lleva ese molde a otra dimensión. Del Potro gana el US Open como parte de una gira muy planificada y con resultados previos: título en Washington y final en Montreal.
Hubo emoción y alegría en el triunfo de Del Potro. Pero no sorpresa. Del Potro no hizo nada inesperado. Hizo algo grandioso, pero no inesperado. Había un jugador que se preparaba para eso. Ese palco semi vacío, sin allegados que hicieran de su actuación un hecho social, fue la certificación definitiva de que ahí había gente trabajando para conseguir un objetivo.
Tan elemental como esporádico en el fút…, perdón, en el deporte argentino.













2 comentarios
16 de Septiembre de 2009 | 9:48 am Pablo Rago
Hizo algo grandioso, pero no inesperado.
exacto. era dificil pero no imposible el partido. si bien fue algo exelente, tambien, era algo muy posible.
aparte de potencia en sus saques o remates, Del Potro, demostro tener el corazon caliente y sobre todo la mente bien fria. creo que esa es la mayor virtud y elemento distintivo de los grandes jugadores (los grandes de verdad).
tranquilamente despues del primer set se podria a haber descontrolado y tirar un torneo muy bueno a la basura, pero no, enfrio la cabeza y se concentro en su plan de juego. creo que eso fue la mas importante a destacar. saludos.
16 de Septiembre de 2009 | 11:29 am Andrés Casabé
Coincido en la preparación con respecto a la superficie. Lo que está quedando cada vez más claro es que el polvo de ladrillo de a poco está perdiendo presencia, y no se puede pretender llegar y mantenerse en los primeros puestos siendo un especialista en polvo, y haciendo lo que se puede en el resto. Tal vez con Nalbandian y ahora más que nuca Del Potro el tenis argentino haga un viraje.
Sin embargo, lo del entorno no me parece: tu comentario es claramente una chicana (cierta o no, pero desubicada) contra la selección, y me parece que estás mezclando cosas porque sí. El tenis tiene muy poco que ver con el fútbol, y menos aún con una selección. Estoy de acuerdo en que obviamente el trabajo serio da frutos, pero el entorno familiar/amigos no necesariamente implica más show que juego. Puede sumar o restar, depende del jugador…lo tuyo es una exageración: Federer juega (casi) siempre ante la presencia directa de su mujer…¿y? Se supone que eso implica menos trabajo?? Ganó 15 GS el flaco…..
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