Pocas veces tanta gente quiere que un equipo salga campeón como sucedió con España. Las simpatías pueden darse por varias razones. A muchos les agarra un ataque de hispanidad cuando el Mundial obliga a ponerse en alguna parte si la Argentina queda afuera. Pero España, esta vez, escapa a esa lógica porque tiene todo lo que se pretende de un equipo de fútbol.
La ventaja 2-1 de la Argentina contra Rusia en Moscú entusiasma. Si había una temporada en la que no se esperaba un papel destacado del equipo argentino en la Copa Davis, era esta. Sin embargo, la tendencia todavía parcial, esconde otro trasfondo: la Copa Davis cada vez tiene menos que ver con la realidad del circuito. Mismos tenistas, diferentes compromisos.

Final del Mundial. Como siempre cuando la Argentina pierde, el Mundial se derrumba. Queda el reflejo de lo que hacen otros. Se proyecta el famoso “que hubiera pasado si le ganábamos a …” y lo fantasioso ocupa el lugar de lo real. Argentina puso a Maradona otra vez en el Mundial. O la selección fue algo más que la paso a la agitada vida de Diego Maradona. El fútbol argentino debe ver que hace con ese enigma.
España y Holanda jugarán una animada fina. Combaten el miedo con decisión así que es un buen síntoma para el partido del domingo. Lo veré por TV. No más vuvuzelas para estos oídos que regresan a casa.

Animos exasperados y reacciones inesperadas. Una derrota que se festeja como un triunfo: baja tolerancia a perder. La eliminación de la Argentina en el Mundial de una manera contundente y sin reacción futbolística que busque equivalencias se mezcla con la singular vida de Diego Maradona. La convicción de que el sentimiento hacia el mito no se altera por esta partida violenta de Sudáfrica 2010 opera de reemplazo para analizar porque el seleccionado se fue como se fue. Y vino como vino.
Escribí esta nota para Cancha Llena sobre la derrota de la Argentina contra Alemania. No tengo otra versión de mi mismo, por ahora, para dar una visión diferente del tema del momento.
Ciudad del Cabo presenta un mundial distinto. La cancha está integrada a la ciudad entonces el Mundial está integrado a la ciudad. El juego de palabras es a propósito. Casi todos pueden acercarse a la cancha caminando y eso le da un toque especial a este partido.
Uruguay ya está en semifinales luego de 120 minutos y penales de una tómbola loca que pudo dejarlo afuera de todo. Brasil se quedó eliminado luego de no poder controlarse ante el primer contratiempo (el empate holandés) y su equilibrio y pragmatismo, que parecían blindados, los traicionaron definitivamente. Brasil se puso loco y ya no volvió más
Esa lección es de cuidado para la Argentina. Alemania tranquilamente puede generarle los contratiempos que la selección de Maradona no tuvo. Desesperarse y hacer del fútbol una carrera contrarreloj es complicado. El equipo volverá a jugar, como en 2006 y en 1998, el partido más importante de los últimos 20 años para llegar a las semifinales y estar donde ya está Uruguay. Donde tal vez pueda estar Paraguay. Donde Brasil ya no podrá ingresar.
¿Que será de nuestra vida atravesada por el fútbol en menos de 24 horas?












