Marcelo Gantman es periodista especializado en temas deportivos y un apasionado de las nuevas tecnologías. Es co-conductor del programa radial Cual Es? en 95.9 Rock & Pop , blogger y productor de contenidos de La Nación.com. También es comentarista del canal TyC Sports. Cubrió Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol. Asesora a diversas organizaciones comerciales y sin fines de lucro sobre comunicación en materia deportiva.
La presencia de los barras bravas en absolutamente todas las situaciones de conflicto que se dan en las calles, pone de relieve que 2010 los ha tenido como actores destacados. Desde el fútbol y en todo lìo” light o heavy” que se da en ámbitos polìticos y sociales, los barras siempre fueron los cabos sueltos y las piezas de un engranaje que funciona de acuerdo a las demandas de punteros, diputadores, senadores, ministros y gobernadores. Pero ya son más que eso y la novedad es que por serlo, desde 2010, se los premia desde los despachos oficiales.
No hay que olvidar la secuencia: reuniòn en Olivos y entrevista televisiva pactada en menos de una semana. Y la apelación a la emoción como todo capital, eterno capital para apelar a las masas incondicionales a partir de un cariño a prueba del paso del tiempo. Diego Maradona, màs calmado, no se corriò del estilo de confrontaciòn y acusaciones que imperò en el post Mundial durante varias semanas. Atacar a los otros sigue siendo la manera elegida para justificar sus motivos. Y convertir en repentinos amigos (Bilardo y Grondona) a personajes tildados de traidores y rufianes hace un mes, es solamente creìble para los socios de un club de fans.
“Muchas veces, el fútbol es un juego misterioso, plagado de imponderables. En ocasiones, las cosas se piensan de una manera y suceden de otra. En noventa minutos el candidato más firme se puede caer y el equipo que llega como punto se puede quedar con todo con la genialidad de una individualidad. Se formularon análisis muy apocalípticos y tremendistas. Lo cierto es que en el fútbol se puede planificar, entrenar bien y prepararse con seriedad, pero así y todo, se puede perder…”
–¿Fue eso lo que sucedió con Alemania en Ciudad del Cabo?
“El partido se planificó de una forma y la verdad es que el gol tempranero de ellos nos complicó. Después, cuando Argentina estaba en el momento más favorable y cerca de empatar, llegó el segundo y con espacios, Alemania resultó letal. Se planteó un partido que no salió, simplemente eso…”
Un atractivo compacto del recibimiento y los festejos en Holanda por el subcampeonato conseguido en Sudáfrica 2010. Y una muestra elocuente de porque los Mundiales se tienen que jugar en verano.
Pocas veces tanta gente quiere que un equipo salga campeón como sucedió con España. Las simpatías pueden darse por varias razones. A muchos les agarra un ataque de hispanidad cuando el Mundial obliga a ponerse en alguna parte si la Argentina queda afuera. Pero España, esta vez, escapa a esa lógica porque tiene todo lo que se pretende de un equipo de fútbol.
Final del Mundial. Como siempre cuando la Argentina pierde, el Mundial se derrumba. Queda el reflejo de lo que hacen otros. Se proyecta el famoso “que hubiera pasado si le ganábamos a …” y lo fantasioso ocupa el lugar de lo real. Argentina puso a Maradona otra vez en el Mundial. O la selección fue algo más que la paso a la agitada vida de Diego Maradona. El fútbol argentino debe ver que hace con ese enigma.
España y Holanda jugarán una animada fina. Combaten el miedo con decisión así que es un buen síntoma para el partido del domingo. Lo veré por TV. No más vuvuzelas para estos oídos que regresan a casa.
Animos exasperados y reacciones inesperadas. Una derrota que se festeja como un triunfo: baja tolerancia a perder. La eliminación de la Argentina en el Mundial de una manera contundente y sin reacción futbolística que busque equivalencias se mezcla con la singular vida de Diego Maradona. La convicción de que el sentimiento hacia el mito no se altera por esta partida violenta de Sudáfrica 2010 opera de reemplazo para analizar porque el seleccionado se fue como se fue. Y vino como vino.
Escribí esta nota para Cancha Llena sobre la derrota de la Argentina contra Alemania. No tengo otra versión de mi mismo, por ahora, para dar una visión diferente del tema del momento.
Ciudad del Cabo presenta un mundial distinto. La cancha está integrada a la ciudad entonces el Mundial está integrado a la ciudad. El juego de palabras es a propósito. Casi todos pueden acercarse a la cancha caminando y eso le da un toque especial a este partido.
Uruguay ya está en semifinales luego de 120 minutos y penales de una tómbola loca que pudo dejarlo afuera de todo. Brasil se quedó eliminado luego de no poder controlarse ante el primer contratiempo (el empate holandés) y su equilibrio y pragmatismo, que parecían blindados, los traicionaron definitivamente. Brasil se puso loco y ya no volvió más
Esa lección es de cuidado para la Argentina. Alemania tranquilamente puede generarle los contratiempos que la selección de Maradona no tuvo. Desesperarse y hacer del fútbol una carrera contrarreloj es complicado. El equipo volverá a jugar, como en 2006 y en 1998, el partido más importante de los últimos 20 años para llegar a las semifinales y estar donde ya está Uruguay. Donde tal vez pueda estar Paraguay. Donde Brasil ya no podrá ingresar.
¿Que será de nuestra vida atravesada por el fútbol en menos de 24 horas?
Este jueves vuelo para Ciudad de Cabo para el partido del sábado contra Alemania. Según todo, con Mundial o sin Mundial, la ciudad que realmente hay que conocer. Hay un clima de cautela y confianza para ese choque. Alemania es buena. Y la Argentina tiene grietas pero muchos jugadores en un buen momento como para suplir cualquier carencia colectiva.