Desde aquí pueden acceder al comentario que escribí para La Nación.com sobre el triunfo de David Nalbandian en el Masters Series de Madrid sobre Rafael Nadal, en la tarde del domingo.
David Nalbandian no es de los que se sube al palco para demostrar sus emociones. Nalbandian no suele ser de los que muestra sus emociones. Cuando llegó al sitio desde donde lo siguieron siempre Martín Jaite, Fernando Cao y Diego Rodriguez, Nalbandian fue a agradecer el soporte técnico de una decisión que fue suya: volver a ser un tenista del circuito.
Nalbandian no se había ido a ningún lado. Pero su juego había disminuído tanto que es frecuente equiparar una caída en el nivel con una desaparición. Nalbandian dijo basta cuando vio que estaba 25 en el ranking. Llamó a Jaite y armó su grupo de trabajo.
Ganarle a Nadal, Djokovic y Federer, en fila, no es para cualquiera. Nalbandian no es cualquiera.













