Marcelo Gantman es periodista especializado en temas deportivos y un apasionado de las nuevas tecnologías. Es co-conductor del programa radial Cual Es? en 95.9 Rock & Pop , blogger y productor de contenidos de La Nación.com. También es comentarista del canal TyC Sports. Cubrió Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol. Asesora a diversas organizaciones comerciales y sin fines de lucro sobre comunicación en materia deportiva.
Podría haber dedicado este espacio para destacar que los ajedrecistas argentinos volvieron a figurar en el ranking de la FIDE. Pero me pareció mucho más atractivo mostrar como un niño de 5 años, que empieza a jugar al ajedrez, resuelve la ausencia de uno de los peones negros.
Uno busca una cosa y encuentra otra: eso es internet. No se como, me topé con la práctica del chessboxing, una mezcla de ajedrez y boxeo donde los adversarios se enfrentan en las dos disciplinas alternadamente. Van a 11 rounds: cuatro minutos de ajedrez y dos de boxeo. Hasta hay un campeonato mundial y todo. El video también contiene explicaciones más que necesarias.
El ajedrez está buscando su normalidad. Y ese estado se consigue cuando hay un monarca. En línea con lo que es el juego, el ajedrez es lo que es solamente cuando tiene un rey. Un campeón mundial al que todos quieran derrocar. Cómo no puedo agregar mucho más sobre el tema, reproduzco un mail que me envió Bruno Giggeri, oyente de Cual Es?, que aclara bastante el momento actual del ajedrez.
En los últimos tiempos me ha influenciado e inspirado la lectura del libro Garry Kasparov, como la vida imita al ajedrez, una obra en la que el cinco veces campeón mundial no solamente describe el juego, sino que desentraña el funcionamiento humano a la hora de pensar, tomar decisiones, evaluar posibilidades, descartarlas y seguir patrones de conducta que son únicos e irrepetibles. Siendo un deporte en el que el ataque y la defensa son centrales, Kasparov recurre a comparaciones con el fútbol para demostrar como existen estilos ofensivos y defensivos y cómo en ocasiones la táctica es algo que hay que desechar cuando el juego ofrece otra alternativa
Garry Kasparov, cuando tenía 12 años, en una simultánea contra Anatoly Karpov
No sería de extrañar que de alguna forma, en alguna parte, el ajedrez experimente una resurrección a partir de dos hechos distantes y diferentes, pero conectados de manerá inalámbrica: la muerte de Bobby Fischer y el lanzamiento de un libro escrito por Garry Kasparov. Las dos “piezas” quizás operen como una nueva plataforma de despegue del ajedrez, un “deporte, arte y ciencia”, como lo define Kasparov, que lamentablemente perdió sustancia cuando el mapa político internacional se modificó a finales de los 80.
Fischer ya no pertenecía a este mundo sencillamente porque los personajes de su estirpe no tienen espacio. Contestatario aún sin razón, rabioso porque sí, con posiciones políticas celebrables y denostables, Bobby Fischer actuaba por propia cuenta. Sin asesores, sin marketing, sin pactos de confidencialidad.
El mundo ya no es así. Para algunas cosas está bien, para otras mal. Como fue siempre.
A propósito de mi post sobre la pérdida de popularidad en este época de boxeadores y ajedrecistas , encontré este video que pertenece a un documental que revisa la historia de Bobby Fischer cuando jugó por el título mundial con Boris Spassky en Islandia en 1972. Genio, loco, icono del capitalismo de los 70 contra los barones del ajedrez del comunismo, Bobby Fischer fue uno de los últimos personajes míticos y enigmáticos que recuerdo de la historia del deporte. Indescifrable como su juego, irreverente como un John McEnroe pero llevado al extremo y dispuesto a romper, en su locura y en su camino absolutamente personal con el órden y las órdenes del mundo político norteamericano.
Desde antes de ser periodista y periodista deportivo, desde que manifesté algún interés por el deporte desde los años 70, supé los nombres de los principales boxeadores y ajedrecistas del momento. La cuestión siguió durante los 80 y los 90 en una continuidad que se daba sola: Fischer, Petrosian, Frazier, Clay-Alí, Spassky, Foreman, Korchnoi, Tyson, Hamed, las Polgar, Karpov, Hagler, Cuevas, Durán, Kasparov, Holyfield
Hace rato que no conozco los nombres más importantes de ajedrecistas y boxeadores. Intuyo que el problema es mío, pero no sólo mío.