
Como Boca no tiene un proyecto visible que lo lance hacia un futuro imaginado, cada último hecho que se da, es el que se toma como válido. Ahora se siente que Boca es el que perdió contra Gimnasia, como antes se supuso que el Boca definitivo era el que goleó a Arsenal. Cuando habló Martín Palermo todos creímos que sus palabras eran las más sinceras posibles, pero a los tres días habló Juan R Riquelme y sus dichos parecieron tener el veredicto más convincente. Eso pasa cuando no hay un proyecto que contenga y se ponga encima de las circunstancias diarias. A mi juicio Boca tiene cuatro salidas posibles y no son todas buenas.
Se quedan Palermo y Riquelme. Boca prolonga así su estado de las cosas. El gobierno de Ameal prefiere no tocar a los ídolos a la luz de todos los hechos y peleas que se dieron durante estos años. Boca se desliza hacia solamente un cambio de técnico con el conflicto interno latente.
Se va Palermo y se queda Riquelme. Riquelme queda como dueño del plantel. Boca le rinde tributo final a su máximo goleador y lo deja ir con la gloria de sus números irreprochables. Riquelme interpreta la situación como su victoria y es el dueño del plantel. Boca pierde al goleador pero no a su “playmaker” y construye el equipo de acuerdo al gusto y las exigencias de su enganche.
Se va Riquelme y se queda Palermo. Boca deja ir a su generador de juego y premia la trayectoria de su goleador. Palermo interpreta la situación como su victoria y queda como líder absoluto del plantel. El mundo Boca entiende también que la barra brava se beneficia con la ida del “10″ a quien lo tiene en la mira. La barra influye en el futuro proyecto del equipo. Correr a Riquelme es darles el triunfo en esa interna. Boca se queda con el poder goleador de Palermo y deja ir a un jugador intermitente pero clave en el estilo de juego.
Se va Palermo y se va Riquelme. Boca cierra una etapa y abre otra. Deja ir a su mejor jugador y a su mejor goleador por diferencias que derivaron en un enfrentamiento interno feroz y en el surgimiento de un poder paralelo desde el vestuario. El gobierno de Ameal recupera el centro de la escena con una movida drástica pero que le da sensación de poder y de cómo manejarlo. No le da guiños a la barra brava y no condiciona el futuro del plantel con un vestuario con más aire. La CD de Boca manda y recupera las riendas del proyecto futbolístico, si es que consigue armar uno.













3 comentarios
19 de Abril de 2010 | 10:23 am Lapo
La mejor es que sigan ambos, de esa manera en un año se retira Palermo, y luego queda Riquelme como lider. Luego para el 2011 elecciones, se va Ameal y arranca un nuevo presidente con Riquelme en el plantel y tal vez traigan al gran Carlos Bianchi.
19 de Abril de 2010 | 6:30 pm Juan Cruz
Yo también creo que es hora de hacer borrón y cuenta nueva… y a pesar de que no comparto las decisiones de la actual Comisión Directiva creo que sería un lindo guiño para todos los hinchas de Boca
19 de Abril de 2010 | 6:38 pm Gaston Pereyra
En la 1º Hipotesis, juega otra variante q tipo de DT llega, con mas personalidad q los 2 para imponer su voluntad y orden o con menos donde sigue todo igual o peor
En la 2 y 3, Faltaria ver q sucede con el grupo q apoya al q se va, q se va a sentir mal y puede empujar a otra crisis adicional y a q su referente hable de afuera..
En la 4, obligaria a construir todo un equipo nuevo, no solo JRR y MP, y no es garantia de nada porq se necesitaria tiempo para afianzar todo lo nuevo, y Ameal no tiene ese tiempo y se ve obligado a ser manejado por los diferentes costados politicos..
Y hay un factor clave q son las elecciones que condicionan todo, arreglar con tal o cual, el costo a favor o encontrar, etc..
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