Cuando la dirigencia de un club llama a un director técnico nuevo para que le resuelva sus problemas fubolísticos, no está haciendo otra cosa que profundizarlos. Esa es la mecánica que impera en buena parte del mundo del fútbol (por allá el Real Madrid, por acá otros tantos…) y esa es la línea de trabajo que tiene Boca. El resultado inmediato es incorporar al nuevo técnico a la dinámica del conflicto.
En esa situación está ahora Julio César Falcioni, quien además tiene una idea del fútbol que a priori hace revisar el hecho de que haya que pagar para verlo. Falcioni ofrece un juego low cost pero sin beneficios a la vista. Por ahora vamos a ser indulgente con él. Mientras hacemos eso, que él piense un poco como un equipo dirigido por él puede ser tan pasivo para que Aureliano Torres le pegue de lejos sin la menor oposición.
Boca tiene un problema constante con su dirigencia pero la permanente exhibición en los medios de sus diferencias ha naturalizado el conflicto. Boca no siente que vive en problemas porque ese es su estado natural. Al presidente Ameal le parece normal que los dirigentes estén a punto de agarrarse a trompadas en una reunión de CD y a los demás integrantes de la dirigencia les parece habitual y procedente contarle a los periodistas amigos las intimidades para que sean ventiladas. Total, los jugadores hacen lo mismo.
La falta de proyectos Boca lo lleva al lugar donde está. Boca no sabe bien que hacer con Riquelme y mientras tanto, no hace nada. Le renovó el contrato a un jugador en nombre de la historia exitosa y la popularidad a cambio de tenerlo en situación de lesión constante. Es un enorme interrogante saber si Riquelme pasaría la revisación médica en un club que no fuera Boca, pero no es desacertado preguntarse eso.
Boca no sabe bien que hacer con sus jugadores históricos en general. Siente que pasarlos a retiro es quedarse directamente sin nada. No resuelve su pasado, no planifica su futuro y por eso su presente es tan inconsistente como el aerosol que se usa en los tiros libres.
El Boca de Falcioni todavía no llega a ser tal. Boca tiene líos desde antes de la llegada del técnico. Mientras Boca no consigue plasmar un proyecto, Falcioni no lograr armar un buen equipo. Y eso es coherencia.













1 comentario
16 de Marzo de 2011 | 9:03 pm rapidaeuforia
impresionante.
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