![]()
Avatar es una película subversiva porque va a contramano de los tiempos. El cine circula hoy en numerosos formatos, legales e ilegales y ante ese panorama la industria cinematográfica corre un riesgo grande al afrontar grandes inversiones cuando muchos, quizás, vean las películas sin pagar un centavo. De pronto lo revolucionario y contracultural pasó a ser el cine de industria y no el cine independiente de gastos controlados.No me interesa ahondar en Avatar como film. Debo decir que me gustó bastante. Que sus recursos estéticos y artificiales son apabullantes todo el tiempo. Ya se dijo. Después, como todo arte: puede gusta o no gustar. Eso lo dejo para las parejas aburridas que no tengan de que hablar en la sobremesa mientras los de al lado se matan a besos.
Hubo un tiempo en que el cine de industria era lo seguro y recaudador. El cine de fórmula con despilfarro de efectos especiales. Un formato de arte y negocio que todavìa fue resistente a la aparición del VHS y a los primeros tiempos del DVD.
Eso, un día, murió.
Las películas no acaban de salir a las salas que ya estàn en las mantas de tu barrio ofrecidas a 5 pesitos y ahora con supuesto control de calidad: te las reproducen para que te las lleves tranquilo. No formo parte de esa industria pero me gusta analizarla y conocerla. Entiendo que siempre fue complicado y cuantioso hacer cine. Y que la recaudación influye en que tipo de películas se hace. Esa es la parte del negocio que acepto: ningún tallerista de la calle Avellaneda se pondrìa a fabricar calzoncillos que no compre nadie. Una película, (ay!), puede ser como un calzón: te tiene que gustar para llevarla.
Hoy la ves en el cine, en el videoclub, en el negocio de diarios y revistas, en la manta de la calle, bajada de internet, copiada para el orto por alguien. Uno es capaz de comprar una película usada y no asì un calzoncillo. Volviendo al tema: Avatar desafía revolucionariamente estos tiempos. Ha sido un fenómeno de recaudación y de descargas ilegales. Completó el cìrculo virtuoso del cine hoy: lidera los rankings de quienes pagan por verla y de quienes la miran al margen de los circuitos comerciales.
No se si el cine (su industria) estarà pegando la vuelta. No sé si será Avatar un caso aislado. Lo que sí sé es que en èpocas de pelìculas chiquitas, de presupuesto medido, de co-producciones en cadena donde los actores son de un lugar, hablan en el idioma de otro y actúan una historia pretendidamente cosmopolita, Avatar es la expresión de la industria vigorosa y vencedora. George Lucas debe haber empezado a hacerse muchas preguntas luego de haberse transformado en evangelizador del concepto Long Tail en el cine . Ojalá tome esto como un desafío y reaccione.














2 comentarios
9 de Enero de 2010 | 6:33 pm Diego
Muy buen texto. Mañana voy a verla, así que ahora me dieron más ganas todavía.
21 de Enero de 2010 | 9:12 am Bistiarj
Segun tengo entendido existe un “pago indirecto” de los derechos de autor, es decir aparentemente una parte del precio de los CD/DVD virgenes va a parar a el organismo correspondiente que se dedica a recaudar sobre Derechos de Autor. Seguramente no es lo mismo que lo que ganaria si las compraran en BlockBuster pero es algo.
Espero estar en lo cierto…
Saludos
Dejá un Comentario!