Argentina desactivó a Alemania en un partido con pinta de choque mundialista pero sin la tensión ni el temor de esa clase de partidos. Maradona definió el encuentro como un partido de cuartos de final de Mundial, una instancia en la que el miedo juega un rol estelar. Sin eso la Argentina fue un equipo muy táctico en un enfrentamiento que precisó despojarse de las expectativas que tiene un espectador para estar obligado a ser arqueólogo de una selección que se construye a 3 meses del Mundial.Jugar a no dejar jugar. Esa fue la virtud central del equipo de Maradona. Verón resolvió bien la marca pegajosa que tuvo de entrada y luego la Argentina se dedicò a presionar en bloque bien arriba.
El circuito de juego lo armaron Verón, Di Maria, Higuaín y el auxilio de Gutiérrez y Mascherano. Messi participó pero no encajó en las subidas de ese grupo. O mejor dicho: lo hizo, pero sin fantasías.
La defensa argentina estuvo firme, lo mismo que Romero en el arco. Alemania no inquietó con Klose ni con los desbordes de Lahm y la presión de Podolski. Alemania no es ni la máquina de otros tiempos ni un equipo guerrero. Tiene sincronización sin alma y a veces sin historia.
Messi sigue debiendo el partido en la selección que todos le reclaman. Salta a la vista. Tevez tambien. Entre el “Apache” del fin de semana contra el Chelsea vestido como jugador de Manchester City y el de hoy en Munich, también cabe el abismo que separa al Messi de Barcelona del jugador del seleccionado. Son dos casos similares y de seguimiento.
Higuain juega como si lo hubiera hecho toda su vida en la selección y lleva apenas 4 partidos. Los jugadores importantes y los goleadores encuentran su lugar solitos.
¿Qué tiene qué pasar para que Messi salga del equipo si no rinde? Directamente no ponerlo. Guardiola sabe que Messi es un jugador que se “cae” si lo sacan, entonces hay que dejarlo todo el tiempo que dura el partido. Sacarlo hoy puede costarle la motivaciòn del partido de mañana. Es parte de los “mimos” que precisa un futbolista como él.
Argentina no fue un equipo para disfrutar. Buscó su lugar de alumno aplicado y lo encontró. Eso es todo. Demasiado para lo que se tenía pero quizás limitado para las expectativas de quien quiere ver un partido como si fuera un show.
Maradona querrìa ahora que su selecciòn se vuelva invisible de acá al Mundial. Ningùn amistoso más hasta llegar al encierro de Pretoria. Nada de garabatos ni bosquejos. Ir a la guerra directamente, con su guardia “pretoriana”. Acá ya no hay nada más para ver hasta el 11 de junio: su selección ganó 6 de los ùltimos 7 partidos que jugò, incluídos los más intrascendentes. Con esos datos empieza su incubación de 90 dìas hasta el Mundial.














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