¿Y Ortega no le debe nada a River?

Ariel Ortega es un jugador-problema. Dejó de serlo para River y ahora tendrá que arreglárselas por las de él. A media voz suele hablarse de su adicción al alcohol, a veces por respeto y otras veces porque se supone que los eufemismos suavizan los dramas hasta lograr que se diluyan. Eso es un peligro. Ortega se va y River le debe dinero. ¿Y cuánto le debe Ortega a River?

La pregunta no es capciosa. Ariel Ortega ha deambulado en las últimas temporadas entre su enfermedad y ciertos destellos en el equipo, cada vez más distantes entre sí. A los clubes de fútbol argentino y a sus jugadores se les hace muy dificultoso saber cerrar etapas y diseñar el final de su ciclo. No cabe duda que River es Ortega y Ortega es River si se repasa la historia del club de los últimos 15 años.

River ha tratado de cobijar y sostener al jugador en medio de sus recaídas y ausencias. Casi todos los lunes de los últimos dos años han dejado constancia de la recurrencia de su debilidad. River cuidó y apañó hasta donde pudo. Hay un error generalizado en suponer que un tema tan complejo como las adicciones se “curan” a base de cariño popular y apoyo tribunero cuando se trata de una figura trascendente. Ninguna de las 60 mil personas que gritan en una cancha son las encargadas de ir a las sesiones de terapia, contener a “la persona” en los momentos de debilidad y poner el cuerpo para soportar esos trances. Los amigos mediàticos del afectado no parece querer otra cosa que no sea contar con la primicia, no importa de que tenor sea la noticia. River, seguramente con errores, se hizo cargo de Ortega hasta donde el jugador dejó que se metieran con su vida.

Ariel Ortega condensa hoy un cúmulo de situaciones y trastornos. Además tiene una adicción que lo cruza ya cerca del final de su carrera, lo cual indica que puede agravar sus dramas cotidianos. River como institución ha sido una especie de padre sustituto que se ha ocupado de él. Ortega ya no es màs un jugador elegible del plantel.

Todos los que crean que esto se arregla con una transferencia a otro club vuelven a errarle. El “Burrito” especialmente. Esa es la ayuda que puede llegar a precisar: confrontar con la verdad.

2 comentarios

  • 9 de Enero de 2011 | 2:53 pm JULIAN

    confrontar con la verdad.
    EXCELENTE

  • 3 de Febrero de 2011 | 3:23 pm junko

    Primer pecado es la soberbia y la negación al paso del tiempo. Si a eso le sumas frustraciones, recelo, competencia desigual en el plantel (todos nenes hiper fisicos)… ni la experiencia ni la pausa, ni la inteligencia ni la clara lectura de un partido pudieron solventar una despedida armoniosa, calida y afectiva; el claro merecimiento a la trayectoria de Ariel en el club.
    Como televidente de River me da pena, pero la interna supera cualquier afinidad o sentimiento.
    Saludos

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