El campo de juego de Boca no estaba en condiciones para soportar una lluvia. Una lluvia así o una lluvia cualquiera. Boca esperó a su rival en medio de sus naderías internas para terminar entregando una foto triste del fútbol argentino: un partido suspendido a los 9 minutos por lluvia.
No se veía nada. No se veían las líneas (acá está la prueba contundente) y no se ve futuro. Boca no parece tenerlo. El fútbol argentino tampoco.














1 comentario
21 de Marzo de 2010 | 8:18 pm Mario Trubiano
Creo que el encuentro no debía haber comenzado y a mi entender podría jugarse el miércoles. Saludos(http://esfericobalon.blogspot.com/2010/03/suspendido.html)
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